Sábado, 16 de agosto de 2008, a la hora señalada, 2 viriles y apuestos hombres (los nombres?, no importa, pongamos J. y T) se encuentran aparentemente de forma accidental. Contraseña, "Le apetecen mis vinitos, Don Camilo?", "Venga!". El lugar fijado para el primer encuentro no estaba operativo, este contratiempo pudo hacer abortar la misión, en segundos había que improvisar una estrategia o todo por lo que se habia estado esperando casi un año se iría al garete. Sin embargo, sin tiempo que perder, se ideó un plan alternativo de urgencia y nos fuimos al bar de al lado. Los primeros obstáculos se superaban rápido, demasiado rápido quizás.... Dejados atrás estos primeros momentos de incertidumbre, recuperada la tranquilidad se acodaron los últimos detalles. La operación podía iniciarse.
Primer paso: introducirnos en el punto intercambio. Al llegar, J. y T. se separaron para evitar levantar sospechas (y las intromisiones indiscretas de las desvergonzadas ancianas, "No, señora no, sólo somos amigos", "Lo que yo le diga, Dante ... un pestiño", etc.). J., en los bajos fondos, consiguió 2 piezas que cubrirían con creces el objetivo. Mientras, T., con sigilo, en poco tiempo consiguió reunir el resto de elementos necesarios. Ya en el segundo punto de reunión, revisamos el material, no faltaba nada, o eso creíamos. Con seguridad, nos dirigimos a la calle más concurrida y perdimos nuestros pasos entre la multitud sin llamar la atención, no creais que fue tarea fácil ("Qué no señora, que no, que le repito que sólo somos amigos"). (cont.)
A las cajas no les preoncupan los clientes
Hace 13 años
1 comentario:
Esperamos ansiosos la continuación.
Publicar un comentario